Recuerdo en la universidad, ya era fin de año y estábamos haciendo un trabajo grupal a la volada característico a todo alumno cansado de este tipo de actividades sobre todo en el turno de la noche. Las exposiciones se hacían sin gracia y los contenidos parecían nada válidos para un profesional q está a punto de salir a las canchas a conseguir un puesto de trabajo “digno”.
Nosotros al igual que los otros aprovechando el tiempo que nos sobraba del trabajo la pasábamos conversando y planificando la salida de más tarde pues la verbena prometía y el destape de la botellas se escuchaban hasta los salones gracias al perturbador eco de la facu nueva que año tras año confundía la voz del profesor con unos rebeldes o flojonazos alumnos que se salían de clase para fumar un cigarrito al ras del piso o para hacer la tarea de la siguiente clase.
Un amigo de mi grupo, uno que lo llamaban “sin base” me decía:
- Beatriz, digna musa de Dante (jodía todo el tiempo con eso) ¿cuánto tiempo tienes con tu enamorado?, ¿ya tienes un año no, aprox? –
Sí, le decía, más o menos ese tiempo. Pasa que no quería precisarlo. Este amigo me comentaba una especie de maldición que existía acerca del primer enamorado, la maldición era que a esa persona que tanto amas con el cual has tenido todo tipo de experiencias al que le entregaste tiempo y fidelidad al que creías que sería tu amor para toda la vida no sería tuyo, me dijo, que jamás te casarías con él, que la suerte vendría con el segundo.
Ante ese comentario de muy mal gusto, ante ese augurio nefasto que al principio sólo atiné a reírme, no pude evitar posteriormente pensar, entristecerme y por último arruinarme la noche que pasaría bailando al ritmo de” Los conquistadores de la salsa”, “Mar de copas” y por último “La sarita”. Fue una noche fatal!!! Yo estaba muy muy enamorada y me resistía a pensar en una posibilidad como esa, incluso, no pensaba en un enamorado posterior.
Pasaron los años, seguíamos muy felices y empecé a desechar tales y letales palabras del compañero este, que aún habían habitado en mi paranoica cabeza. Me imaginaba casada viviendo juntos, haciendo miles de proyectos y también para el futuro un pequeño proyecto que tendría mi rostro y la lucidez del padre y que nos acompañaría a los dos para toda la vida.
De pronto estallido total, los aviones suicidas de Osama hacia las torres gemelas no serían nada comparado a lo destruida que quedé yo. ÉL TERMINÓ CONMIGO. Hubieron muchos muertos, y sólo un herido; mi razón.
Increible!!! Cual profecía de Nostradamus en el siglo XVI, el vaticinio de “sin base”, se cumplió. Peeerooo lo que mi amigo nunca supo es que el chico con quien salía, aquel enamorado que me destrozó el corazón no fue el primero, sino el segundo.
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